¿Por qué PCAF es el estándar que los bancos colombianos no pueden ignorar?
Las instituciones financieras en Colombia enfrentan una presión creciente: demostrar que su portafolio de crédito e inversión no alimenta la crisis climática. El Partnership for Carbon Accounting Financials (PCAF) es hoy el marco global de referencia para medir y reportar las emisiones financiadas, es decir, las emisiones de carbono que los bancos habilitan indirectamente a través de sus préstamos e inversiones.
Publicado en 2020 y actualizado en 2022, el estándar PCAF cuenta ya con más de 500 instituciones financieras signatarias en el mundo. En Colombia, bancos como Bancolombia y Davivienda han comenzado a incorporar metodologías de carbono en sus reportes de sostenibilidad, aunque la adopción formal del estándar aún está en etapa temprana.
Con la entrada en vigor de regulaciones como la Taxonomía Verde de la Superintendencia Financiera de Colombia y la creciente influencia de marcos como la CSRD europea sobre filiales locales de bancos internacionales, reportar emisiones financiadas ya no es opcional: es una ventaja competitiva —y pronto será un requisito.
¿Qué mide exactamente el estándar PCAF?
PCAF se centra en las emisiones de Alcance 3, Categoría 15 del Protocolo GHG: las emisiones asociadas a los activos financieros del banco, no a sus operaciones internas. Dicho de forma simple, si un banco financia una empresa cementera, PCAF le exige calcular qué proporción de las emisiones de esa cementera le corresponden al banco según su participación financiera.
El estándar cubre siete clases de activos:
- Préstamos corporativos e inversiones en renta variable
- Bonos corporativos
- Bienes raíces comerciales
- Hipotecas residenciales
- Préstamos para vehículos motorizados
- Financiamiento de proyectos
- Deuda soberana
Cada clase de activo tiene su propia metodología de atribución y niveles de calidad de datos, donde el nivel 1 representa datos verificados directamente del deudor y el nivel 5 corresponde a estimaciones basadas en promedios sectoriales. El objetivo es que los bancos escalen progresivamente hacia datos de mayor calidad.
Paso a paso: cómo implementar PCAF en un banco colombiano
1. Definir el alcance del inventario
El primer paso es identificar qué clases de activos representan la mayor parte del portafolio. Para un banco comercial colombiano mediano, los préstamos corporativos, el financiamiento de proyectos de infraestructura y las hipotecas residenciales suelen concentrar más del 70% de la exposición. Comenzar por ahí permite generar impacto medible sin agotar recursos desde el inicio.
Es recomendable alinear este ejercicio con el inventario GHG que la institución ya reporta bajo el GRI 305 para evitar duplicidades y aprovechar datos existentes.
2. Recolectar datos de emisiones de los deudores
Este es el cuello de botella más frecuente en Colombia. La mayoría de las empresas del país —especialmente las pymes que conforman gran parte del tejido productivo— no reportan sus emisiones de forma sistemática. Ante esta realidad, PCAF permite usar factores de emisión por sector económico publicados por fuentes como el IDEAM o bases de datos internacionales como Exiobase.
Algunos bancos colombianos están comenzando a incorporar preguntas de huella de carbono en sus formularios de due diligence crediticio, lo cual genera datos de nivel 3 o 4 que pueden mejorarse en ciclos de reporte futuros.
3. Calcular las emisiones atribuidas
La fórmula central de PCAF es sencilla: Emisiones atribuidas = (Monto financiado / Valor de la empresa) × Emisiones totales de la empresa. Para bonos y renta variable cotizada se usa el valor de mercado; para préstamos, el valor en libros. El resultado se expresa en toneladas de CO₂ equivalente (tCO₂e).
Herramientas como la PCAF Data Quality Score permiten documentar la confiabilidad de cada cálculo, lo cual es crucial cuando los datos provienen de estimaciones y no de mediciones directas.
4. Reportar y divulgar los resultados
PCAF es compatible con los marcos de divulgación más relevantes del mercado: TCFD, GRI y los nuevos estándares ISSB (IFRS S2). En Colombia, la Superintendencia Financiera ya alineó sus guías de reporte de riesgo climático con TCFD, por lo que integrar PCAF en el informe de gestión anual es un paso natural.
El reporte debe incluir la metodología utilizada, las clases de activos cubiertas, el porcentaje del portafolio representado y la puntuación de calidad de datos promedio. La transparencia sobre las limitaciones es tan importante como los números mismos.
PCAF y los compromisos climáticos de Colombia: la conexión con las NDC
Colombia actualizó sus Contribuciones Determinadas a Nivel Nacional (NDC) comprometiéndose a reducir sus emisiones en un 51% para 2030 respecto al escenario tendencial. El sector financiero es un habilitador clave de esa transición: sin crédito verde, sin bonos de sostenibilidad y sin desinversión en activos de alto carbono, las metas climáticas nacionales son papel mojado.
Adoptar PCAF le permite a un banco colombiano ir más allá del reporte y establecer metas de intensidad de carbono por portafolio, lo cual es el primer paso para alinearse con la metodología SBTi for Financial Institutions —el estándar de oro para que los bancos fijen objetivos basados en ciencia.
En sectores críticos como agroindustria y ganadería —donde Colombia tiene una exposición financiera enorme y una huella de carbono proporcional—, PCAF también se puede articular con el marco TNFD para capturar riesgos asociados a la pérdida de biodiversidad y deforestación, especialmente relevante bajo el nuevo reglamento europeo EUDR que afecta cadenas de valor en la Amazonía colombiana.
Lecciones de la región: qué están haciendo los vecinos
Perú es quizás el caso más avanzado de la región andina: el Banco de Crédito del Perú (BCP) y BBVA Perú han publicado inventarios parciales de emisiones financiadas alineados con PCAF como parte de sus reportes integrados. En Costa Rica, el Banco Nacional ha integrado métricas de carbono en su estrategia de banca sostenible, apalancándose en la neutralidad de carbono declarada por el país.
En Colombia, el camino está abierto. Los bancos que lideren la adopción de PCAF no solo cumplirán con las expectativas regulatorias que se avecinan, sino que accederán en mejores condiciones a líneas de financiamiento climático de multilaterales como el BID, la CAF y el IFC, que ya exigen métricas de carbono como condición para ciertos instrumentos.
El momento de actuar es ahora
Implementar PCAF no requiere una transformación de noche a la mañana. Una hoja de ruta de 18 meses —comenzando con el inventario de las tres clases de activos más relevantes— es suficiente para que un banco colombiano tenga su primer reporte de emisiones financiadas publicable.
Lo que sí requiere es decisión política interna, un equipo técnico con capacidad en contabilidad de carbono y voluntad de dialogar con los clientes corporativos sobre sus propias emisiones. En ese proceso, el banco se convierte en un agente activo de la transición climática colombiana, no solo en un observador.
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